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Archivo para la Categoría "Moda"

El arte y la moda

Hay dos aspectos que unen al arte y a la moda: la estética y el diseño. Pero también pueden confundirse y malinterpretarse, esto produce que el fenómeno “moda” sea erróneamente catalogado como producción artística. Pero hay algo más que me hace recordar esta unión, cuando los artistas estaban al servicio de la iglesia, y de esta manera, grandes artistas le dieron al arte -aunque de carácter religioso-, un valor incalculable. Hoy la iglesia ya no tiene el poder sobre el arte como antes, pero esta unión parece haberse trasladado a un mundo más globalizado y capitalista.

Cuando estudié fotografía en la Academia de Artes Visuales (AAVI), había una división que no me llamaba en lo mínimo la atención, la fotografía de moda. En el mundo de la moda todo es frío. Nunca he estado de acuerdo con las cosas sin alma, y opté entonces por seguir el camino de la fotografía clásica: captar la imagen de modelos comunes, sin normas selectivas ni estatutos por seguir. Nada pre-selecto. Todo tempestivo. Y ese fue el camino que tomé cuando mostré mi primera serie de fotografías a mis maestros en AAVI. Y ese fue también el camino que decidí tomar cuando vi una fotografía de nuestro director, Ricardo Trabulsi, expuesta en nuestra academia al final del semestre. Entonces abandoné la idea de realizar fotografía de moda.

Hace algunos años, nombres de grandes diseñadores le fueron dando paso a marcas con identidades más frescas y juveniles, identificadas en muchas maneras en la forma de vida actual: la metrópolis, lo cosmopolita, la tecnología. En realidad todo es lo mismo, pero renovado. La mayoría de las grandes marcas de moda, las que han llegado para quedarse siguen adoptando las normas que sus antecesoras: modelos que representen una imagen “ideal” para lucir sus prendas. Pero en este último año encontré -y estoy seguro que también usted, querido lector- algo diferente.

El ascenso de Kenzo Takada comienza a principios de los años setenta. Después de una gran labor buscando contactos, el japonés poco a poco logra consolidarse con fuerza en el mundo de la moda hasta lograr ser una de las casas de moda referentes en la actualidad. Para 1999 anuncia su retiro, y para 2005 lo vemos una vez más realizando proyectos nuevos. Pero lo interesante de Kenzo no es -para mí- su propuesta para la moda, que no deja de ser una opción más en un mercado lleno de productos similares, en diferente presentación, sino sus cortos para los perfumes que promociona.

El folk siempre tiene un halo de misterio, de oscuridad, de melancolía entre líneas. Músicos como Gordon Lightfoot, que pareciera no tener estos elementos en sus canciones, los podemos encontrar en la canción ”The first time ever I saw your face” en donde la melancolía se mantiene presente; o también en Nick Drake con ”Pink moon”; o en Jackson C. Frank con ”Milk and honey” y mucho más en Vincent Gallo, que en todo el álbum When, la nostalgia esta marcada en cada nota. Esto es lo que sucede con dos de las canciones que presenta en sus cortos la casa de modas Kenzo. Las canciones que presentan en sus cortos para los perfumes Kenzo Amour y Kenzo Power. En el corto de Kenzo Amour, se escogió a la canción ”Good friday” del grupo francés de new folk CocoRosie, y para el corto de Kenzo Power, se eligió la canción ”You cut her hair” del cantautor ingles Tom McRae. Ambos cortos presentan ambientes tenues, lúgubres, con escenas rápidas, algunas nítidas, otras confusas, pero siempre dejando ver la silueta de una mujer y un hombre que la observa, que piensa en ella. Son cortos bien llevados -aunque queda asentado el origen de ellos al mostrarnos esos rostros familiares que se encuentran regados en diversas tapas de revistas-, al grado que un generoso público juvenil los ha visto con buenos ojos. Y no es para menos, dichos filmes tienen en realidad diversos elementos del cine de arte en ellos. Un ejemplo claro es el trailer de la película The Brown Bunny, dirigida por Vincent Gallo. En él se descubre el mismo efecto, lugares solitarios, recuerdos, melancolía, tristeza. Pero también Gallo no descubre en su filme este sentimiento peculiar que produce el observar imágenes diversas de escenarios apagados. Werner Herzog ya había experimentado con ello en su película Stroszek, y es clara la similitud entre la película de Gallo y la de Herzog. Pero el hecho es que todo deriva de un sentimiento en particular, ese que siempre vela por el detalle y la producción de calidad, no refiriéndome con ello a grandes producciones de financiamiento sugerente, sino al ideal de un proyecto. Esta combinación, sin duda, la sabían los encargados de la casa Kenzo, y es por ello que apostaron en ella.

Diciembre 2008.

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