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México mágico

Hay una máxima en el derecho que reza de la siguiente manera: la ignorancia de la ley no la exime de su cumplimiento; pero en el México Mágico, esto es usado de muchas maneras, y uno de esos usos es para amedrentar a todos aquellos que carecen de lo más básico e importante: conocimiento. Esto es justamente lo que observamos en el documental dirigido por Roberto Hernández y Geoffrey Smith, y producido por Layda Negrete, Martha Sosa, Yissel Ibarra y el mismo Roberto Hernández, quiénes nos muestran el proceso legal anómalo y absurdo que sufre un infortunado jóven, José Antonio Zuñiga, un comerciante informal que un lunes de diciembre es acusado sin motivo alguno de homicidio, delito que al terminar el documental sabemos que no cometió (y eso lo sabemos no porque se nos diga la verdad absoluta, sino porque el sistema legal, en este caso del Distrito Federal, no logró comprobar la culpabilidad de Zuñiga, hecho suficiente para declarar a cualquier individuo inocente). Pero lo importante en este filme, como objetivo final, no es saber quién mató a Juan Carlos Reyes, sino observar lo pantanoso que resulta el sistema judicial para todos aquellos que ignoran o que simplemente no tienen los recursos económicos necesarios para ser representados de manera digna ante estas salas inquisidoras.

Después de leer la reseña de Fernando García Ramírez en el blog de cine de la prestigiada revista Letras Libres, me pareció más que una opinión ética y objetiva, una opinión subjetiva y dolosa, y va todavía más allá, comentando el tema con reclamos y descalificativos, mencionando temas que nada tienen que ver con la relevancia de lo que el filme aborda. Poco importa para el común de la gente si el filme lo apoyó tal o cual personaje, o si la productora es hija de políticos, o si el documental tiene tintes partidistas, lo que esta cinta significa para todos aquellos que están en la misma situación de Zuñiga, es que alguien les dió una voz y esa, Presunto Culpable no solo se la dio a José Antonio Zuñiga, sino a todos esos parias que se encuentran cumpliendo condenas impuestas.

García Ramírez menciona que Presunto Culpable es parcial porque faltó la versión de la familia del occiso, pero vemos que esto ni siquiera es necesario después de observar todas las inconsistencias tanto en el testigo (sobre todo cuando le preguntan la media filiación (cosa que no sabe a que se refieren) del acusado y solo demuestra un gesto de molestia y nerviosismo porque no la sabe), como en los “agentes investigadores” que se dedican y limitan en un claro gesto estratégico a decir “no recuerdo”. Entonces de pronto todo lo evidente parece revelarse ante un juez molesto, fastidiado y cerrado, así como en una fiscal incompetente y mediocre que solo atina a decir cuando le preguntan en que se basa para acusar: “es mi chamba”, y una sonrisa desdibujada aparece en su rostro fatigado. Y uno se percata que no hace falta saber demasiado para darse cuenta de lo evidente: una injusticia. El procurador de justicia en el Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera asegura que la inocencia de Zuñiga no fue comprobada, pero otra máxima en el sistema legal reza lo siguiente: todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario; y en este caso, tampoco se comprobó la culpabilidad de Zuñiga.

Tal vez García Ramírez y Mancera, así como todos los detractores de este documental deban asomarse un poco más al sistema legal de los norteamericanos, y deben saber que en aquel país, sin evidencia es muy difícil que alguien sea condenado, de hecho, en programas de los llamados reality shows, como The First 48 o Crime 360 que pasa el canal A&E, podemos observar el papel que la evidencia juega en cada caso, de hecho, casi siempre en un homicidio es de suma importancia encontrar el arma homicida y después relacionar dicha arma con el acusado, de otra manera, es casi imposible que el Gran Jurado delibere una condena. Hay demasiadas preguntas que llegan por sí solas, como, ¿por qué el testigo nunca mencionó al acusado en las dos primeras declaratorias?, ¿por qué no han detenido a los otros tres delincuentes?, ¿no es estúpido que Zuñiga, después de cometer homicidio o de saber que se cometió un homicidio en su presencia, estuviera caminando en la colonia tan tranquilo? El suceso fue en la tarde, ¿no hay más testigos del acontecimiento?, una pelea por pequeña que sea, siempre llama la atención.

La objetividad no existe, es una utopía, todo trabajo o investigación que se elabore siempre tendrá el punto de vista del autor, por mínimo que esta sea, por lo tanto un documental nunca será sincero, y siempre tendrá que salir otro documental para rebatir al anterior y así sucesivamente. Pensar que un documental tiene que ser imparcial es decir que un ensayo debe ser una investigación académica. Hasta Michael Moore o Al Gore (por mencionar algunos casos de personajes populares), en sus documentales tienen intereses personales y en algunos sectores son muy criticados, pero es inevitable que dentro de esos intereses, también muestren algunas verdades, y eso al final, es el objetivo del documental.

Presunto Culpable no descubre el hilo negro de la corrupción o de la ilegalidad dentro del sistema legal en México, todos sabemos como se maneja dicho sector, no se necesita ser un experto o litigante para enterarnos de como se pueden arreglar ciertas situaciones en nuestro país. No, Presunto Culpable no descubre, pero si desnuda, y el desnudo es algo que a la mayoría de la gente le incomoda, porque los expone, los descubre, sobre todo cuando son exhibidos ante la opinión pública, ante aquellos que han pagado las consecuencia de pertenecer a esa clase lumpen, tan golpeada y tan maltrecha, esa de la que están llenas nuestros reclusorios.

Posdata

No olvidemos, por cierto, otro caso lamentable de injusticia que terminó en tragedia porque el sistema legal no funcionó, el de Marisela Escobedo (en donde los jueces que liberaron al “asesino confeso” habían reprobado con anterioridad para ejercer como tales y de pronto los vemos ejerciendo y liberando a un criminal), y estos tan solo son algunos de los casos a nivel general en México que demuestran lo torcido y aterrador, pero sobre todo, lo mañoso y corrupto que es nuestro sistema de justicia, por lo que no es necesario que el documental mencione si sus estadísticas son locales o federales, los ciudadanos saben, e incluso los detractores, como es el México en el que vivimos, de lo contrario o son ciegos (aunque hasta un ciego lo sabe) o pretenden simplemente intentar cegar el criterio del grosor de la población.

Marzo 2011

Categorías:Cine, Sociedad
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