El periodismo, mutilado
Al periodismo lo han mutilado, y uno de los principales factores se debe a una de sus actividades, la noticia. La noticia por su naturaleza es efímera, pero al mismo tiempo, tiene la posibilidad de ser perpetua. Entre algunas características del periodismo se encuentra la de jerarquizar la noticia. Entonces nos encontramos ante una cuestión lógica, ¿como y qué se debe jerarquizar?, y ante todo, ¿sobre que criterios?
En los últimos años, aquellos que conforman el ámbito periodístico en México, han cercenado su profesión, la han prostituido. ¿Por qué?, debido a que sus miembros han jerarquizado a la noticia a partir de la miseria y el desconcierto, dándole prioridad a la nota roja. Por ejemplo, tan solo el periódico “El Universal”, el cual no contiene una sección de nota roja, además de desaparecer el suplemento cultural Confabulario, ha desplazado cada vez más a la sección cultura, al grado de mezclarla con el “mundo de los espectáculos”. Si uno desea encontrar dicha sección en su versión digital, será bastante difícil.
En tiempos recientes, al menos en México, lo único que percibe la sociedad por parte de los medios de comunicación es temor, temor acompañado con noticias desoladoras, y pareciera que la esperanza hubiera muerto y que el caos es lo único que podemos palpar a diario. Se dice que un reportero no debe medir las consecuencias de una nota periodística o la información noticiosa, o las repercusiones que esta tendrá en la sociedad, pero, ¿es esto algo honesto? Parece que el periodismo contiene en ocasiones, una especie de romanticismo mal encausado, y eso se debe a las ya legendarias frases del mismo: protección de la fuente o la defensa de la noticia a cualquier costo, aunque en ocasiones las fuentes o la noticia sean cuestionables.
Hace algunas emisiones en el programa periodístico Primer grado, invitaron al escritor Hector Aguilar Camín, quién mencionó precisamente lo que refuerzo aquí, que los medios estaban dando un panorama erróneo a la sociedad. Con “datos duros”, como dicen los periodistas, el escritor demostró que los medios se estaban equivocando al dar un ambiente muy distinto a la realidad, mencionando que los números de homicidios en los últimos años, no nos colocaban como el país más peligroso -algunos medios mencionaron incluso que México era más conflictivo que Irak- del mundo, poniendo como ejemplos a Brasil, o solo a la ciudad de Washington, por arriba de nuestro país en materia de seguridad, agregando, y más importante, que los homicidios dolosos incluso habían disminuido. Los periodistas, que por cierto, no dijeron mucho y solo defendieron la jerarquía de la información, en un intento de justificar sus acciones periodísticas, se pasaron de los homicidios a la extorsión y a los secuestros para intentar dar un motivo aparente de lo que ellos perciben como un sosiego social generalizado.
Mientras escribo estas líneas, existe gente que lamentablemente se encuentra privada de su libertad por diferentes causas o esta siendo asesinada, pero ninguna agencia noticiosa o informativa se ocupa de dar seguimiento a estos casos tan ordinarios, pero que suceden tan a menudo, incluso, bajo el resguardo de las autoridades. Nadie levanta la mano para hablar del caso de Juan “N” o Teresa “Q”, o del niño Rigoberto “K”. Nadie. A sabiendas incluso que, es a través de estos casos en donde se puede medir mejor la realidad. Por ejemplo, si uno entra a la página web de la Procuraduría del Distrito Federal, e ingresa a la sección Sala de prensa, podrá darse uno cuenta que la mayoría de los homicidios dolosos son entre individuos que se conocían, es decir, son casos aislados, personales. ¿Será por esa razón que no importan para el medio periodístico? Pero que sucede cuando “El jefe Diego” es “levantado”, entonces, ya la prensa encuentra un motivo para vender más o producir alarma, pero nadie se detiene a pensar que estos casos tienen tal vez más cuestiones personales atrás, que el caso de Juan “N”. Y de pronto, todos rezan por “El jefe Diego”, pero nadie por el niño Rigoberto “Q”. Claro, sé entiende que esa es exactamente la función de la jerarquía informativa, pero, ¿tener esa nota por más de dos semanas?, suena a morbo. Y con esa naturaleza podemos encontrar más “notas”, el caso Paulette, caso Cabañas, o todo lo que trate de narcotráfico, pero pocas veces nos encontramos con noticias o investigaciones acerca de cultura o educación, que tanto hacen falta a México, y si esas investigaciones logran se publicadas, son rezagadas hasta las últimas páginas.
Hoy en día vemos cada vez más a periodistas de “estufa” que a profesionales del periodismo que no encuentran diferencia entre la importancia social de su trabajo y el éxito individual. Ya lo vimos con el fotógrafo Valente, de El Universal, quién fue el autor de la famosa fotografía del capo Beltrán Leyva, cuando yacía muerto a la entrada de su lujoso departamento en Cuernavaca, y a quién en primera instancia, dicho diario presumió de la autoría a su fotógrafo, aunque después de la controversia desatada por la forma en que se fotografió el cadáver del narcotraficante, el diario de inmediato protegió a su elemento. Entonces, ¿que es más importante, el logro personal, o el deber simple y llano de informar?
Y de pronto nos damos cuenta que todo se trata -en esta época moderna- de ventas, de publicidad, de marketing, de rating, de promoción, de éxito personal a pesar de laborar en empresas que imparten servicios públicos. Parece que todo se trata de eso, de singularidad, de subjetividad y falta de ética, de alarma e impartición de miedo. De eso se trata querido lector y esta en nuestras manos decidir que creer, porque también es nuestro deber, informarnos de fuentes ajenas a las “oficiales”, y esas, en muchas ocasiones no las encontramos en los puestos de periódico y revistas. Entre el rumor, el chisme y el supuesto parece haber una línea afín, y parece que esa línea es la de mayor jerarquía informativa -en la mayoría de los casos- en el periodismo de nuestro país.
Mayo 2010.


Lamentablemente es cierto….. en la època actual todo lo que gira, en cualquier àmbito, son los intereses personales o de grupo. Ya no es importante, ni interesante para la mayoria de la gente hablar de cultura… porquè?
Es muy sencillo…. la gente adolece de cultura y preparaciòn…aqui convendria escribir lo siguiente a cerca de los desatinos actuales del periodismo:
“Periodismo: lanza la mierda y làvate las manos” (Roger Wolfe)
Se debe de hacer entender a la gente que hace periodismo de la necesidad de educaciòn hacia la gente y la forma en que ellos contribuyen es dando informaciòn de calidad…