El enemigo en casa
En las primeras horas del 26 de diciembre de 1996, dos días después de navidad, Patricia “Patsy” Ramsey descubrió que su hija se encontraba perdida después de haber hallado una nota que exigía el pago por la liberación de la reina de belleza de seis años. Su padre, John Bennett Ramsey, un poderoso millonario de Colorado, hizo una llamada al famoso 911 para denunciar -aún con la instrucción de no hacerlo- el secuestro de JonBenét Ramsey.
Después de una primera búsqueda general en la casa, alrededor de la una de la tarde de ese mismo 26 de diciembre, su padre, junto con un amigo, encontró el cuerpo sin vida de la pequeña en el sótano de casa. El padre llevó el cuerpo de su hija hasta la planta baja -alterando la escena del crimen-, en donde dio avisó a las autoridades de lo ocurrido. El caso de inmediato fue una noticia nacional, y la indignación de la sociedad fue general, ¿por qué?, la muerte de una infante a manos de un adulto.
De pronto, los medios de comunicación abordaron la noticia -como siempre en este tipo de eventos- con profundidad y los cuestionamientos comenzaron a fluir, sobre todo, en contra de la familia. ¿Como era posible que alguien -digamos cualquier persona- muera en su propia casa y nadie se entere?, sobre todo cuando se trata de una pequeña de 6 años que, seguramente debía -aunque esto no supone lógica- estar al cuidado de sus padres en todo momento. Muchas preguntas se formularon, lo cierto es que ninguna de ellas tuvo respuesta. Después de diez años, la madre de JonBenét, Patricia Ramsey -una principal sospechosa en el caso- murió de cáncer de ovario, y un “asesino” confeso, fue desechado por la justicia norteamericana tras descubrir que en realidad era un hombre más que deseaba llamar la atención. El caso permanece como un misterio. Y en verdad, un misterio.
¿Le parece conocido este caso, querido lector?
Esta mañana, mientras dejaba a mi mujer a su trabajo, me preguntó sobre el caso de Paulette, una niña bella, -proveniente de una familia acomodada que, cuyo único “defecto” era tener una discapacidad motriz- que había desaparecido días antes. Hacía un día, apenas me había informado del caso. Recordé a la niña cuando vi su fotografía, era la misma que aparecía en Facebook en el perfil de una amiga. Recuerdo que puse la siguiente leyenda -o al menos eso recuerdo- al enterarme que se encontraba desaparecida: me deprimen este tipo de cosas, espero que este bien. Pero no, no lo estaba. Sé que rezar no funciona, así que le desee lo mejor, pero tampoco funcionó. Cuando nos enteremos en los medios el destino final de la pequeña Paulette, creo que todos los que le deseamos bienestar, quedamos abatidos. Comencé a preguntarme demasiadas cosas.
Mossa me dijo que ya habían encontrado el cuerpo de la pequeña. Comencé -no sé por que razón, supongo por lo que sabía del acontecimiento- a platicarle la historia fatídica de JonBenét Ramsey. Hice hincapié en lo similar del caso -aunque todavía no sabía la localización del cuerpo- y ella se sorprendió al escuchar la historia. Concluí que nunca se había resuelto el caso y que era uno de esos grandes misterios en la historia de la ciencia forense y la criminalística norteamericana. Entonces, justo cuando doy vuelta para dejarla, por la radio nos enteramos que el cuerpo de la pequeña Paulette había sido hallado en su casa. Mi expresión fue de sorpresa y creo emití un sonido que denotó acierto. De inmediato pensé en la madre, después en el esposo y al final en los dos. Una vez más, la pregunta, ¿como es posible que el cuerpo de su hija, haya pasado tantos días ahí, muerta, a un lado de la cama?
Estados Unidos de Norteamérica utiliza las mejores técnicas en la investigación de homicidios, pero en el caso de JonBenét, simplemente fueron inútiles, aún con muestras de ADN -instrumento que siempre se utiliza para amedrentar a cualquier delincuente-, no han sido capaces de esclarecer un caso -en apariencia simple- que se ha tornado complicado. Hay dos evidencias que pueden ser contundentes -vello púbico y semen-, las cuales han mantenido a la familia fuera de toda sospecha legal -no así de la social-, pero, ¿en realidad fue un extraño el que mano a la niña JonBenét?, al final, evidencias pueden plantarse en cualquier momento y en cualquier parte del mundo, y también, cómplices hay siempre. Pero la pregunta esencial es, ¿por qué?
Ahora, la “justicia” mexicana tiene en sus manos un caso similar, pero en apariencia -también, ¿por qué no?-, más fácil. Todo parece indicar que la pequeña era un disgusto para sus padres, y que la madre y el padre -en base a investigaciones especializadas- no la estimaban mucho, una de las razones posibles es ese pequeño -aunque no para ellos, eso es seguro, si es el caso- defecto motriz que poseía la niña. Aquí entonces el por qué comienza a salir a la luz. Pero, ¿en verdad es suficiente?
Paulette ha muerto y, a pesar de todo, aún queda la sensación de desconcierto, de saber que, hasta en casa puede haber enemigos, lo peor, bastante cercanos. Y nos preguntamos si es suficiente cuidarse en la calle, respirar tensión, agradecer estar vivos si, al llegar a casa, nos aguarda nuestro destino último.
México, marzo 2010.


Como siempre….. lo cierto es, que en la mayoria de los casos de ilìcitos cometidos por gente con poder econòmico, es comùn que busquen y encuentren chivos expiatorios.. y en este caso, van a ser las nanas…vas a ver que dentro de poco van a encontrar a los culpables y no van a ser los padres…. o en su defecto, la madre se declararà loca….. pasa en la càrcel 3 o 4 años … la liberan y todo se olvida…. y acuerdate que la sociedad mexicana no tiene memoria….. muy buena nota carnal…..te felicito!! bye bye